Un verdadero equipo, como poca veces se ve en el fútbol. Todos defienden, todos se sacrifican, cualquiera la mete, todos se gritan, todos ordenan, todos ganan. Un excelnete equipo dirigido por un excelente técnico, quien del campeonato pasado al actual supo cambiar. Se dio cuenta que las liguillas se juegan distinto que el resto de campeonato. Es por esto que el Santos no ganó de local en la liguilla, se limitó a sacar los resultados que necesitaba.
Fue una gran final, de ida y vuelta. Los equipos lo dejaron todo en la cancha. Corrieron hasta el final pese a los 48 grados de temperatura. El partido emprezó con el dominio de Cruz Azul, pero poco a poco el Santos tuvo la bola y el dominio del partido. EL Hachita Ludueña puso el primer gol del partido. Tomó una bola suelta fuera del area y la clavó en un ángulo. Fue un gol extraño, ya que desde que el rebote lo tomó Ludueña, los de Santos y los de Cruz Azul sabían que la bola terminaría adentro.
Luego la bola la empezó a tener Cruz Azul, pero sin crear peligro. Es más, las mejores opciones llegaron por parte del Santos y los regates del Chucho Benítez. Pero mi negro estaba con las revoluciones pasadas y cuando tenía que definir, le daba con todo lo que tenía. Hubiese sido mejor menos potencia y un toque de colocación. El gol de Cruz Azul llegó y con eso el partido ganó en emoción en los minutos finales.
Al finalizar el partido el Santos festejó y la bandera tricolor brillo en el cuello de Benítez. Hubo medallas para todos, cualquiera que estuviera formado en la línea de los jugadores salía con su premio. Inclusive se vió que algunas sobraron.